Gimnasia, arañó la victoria tras un inteligente trabajo
Gimnasia desplegó en el Mundialista de Liniers un inteligente planteo táctico con el que complicó a Vélez a quien por poco no le ganó. El resultado fue muy bueno para el equipo de Francisco Maturana en esta etapa de análisis y conocimiento. El punto no le sirvió al equipo de Ricardo La Volpe que quedó lejos de ingresar a las copas sudamericanas, que tomó este resultado como una frustración.
Lo mejor estuvo en el final, en donde fue expulsado Matías Escobar, por doble amonestación. Es que Gimnasia tuvo en los pies de Antonio Piergüidi primero y Luciano Leguizamón después la posibilidad de ganar, y en el último suspiro del partido Carlos Kletnicki le tapó a Escudero la chance de que genera el local.
En partido de tono cambiante, el que mejor hizo las cosas dentro del campo, desde lo táctico y futbolístico, fue Gimnasia, que solamente necesita de un triunfo para escaparle a este momento complicado.
Aguantar y salir de contragolpe, había dicho el técnico Maturana durante la semana como la forma de poder jugarle de igual a igual a Vélez. Y eso fue lo que Gimnasia hizo durante el primer tiempo en el Amalfitani. Y en sus primeros 45' no fue menos que su rival, ya que se manejó con orden y que no pasó sobresaltos más allá que generó poco en ofensiva.
Y, de esta manera, porque Vélez mostró muchas imprecisiones, se jugó lejos de los arcos y, por supuesto, el trámite resultó apenas discreto. Con el local imponiendo cierta supremacía al comienzo pero luego, en el cierre, los mens sana se recuperaron y terminaron generando un par de situaciones para desnivelar.
La más clara la tuvo Leguizamón en un tiro libre, en el cierre, lo que obligó a una estupenda intervención de Peratta que desvió la pelota volando contra su palo derecho.
El equipo de La Volpe, en materia ofensiva, se llamó Mauro Zárate, que a los 13', de tiro libre, exigió a Kletnicki que contuvo con esfuerzo abajo, contra su palo derecho. Después el local empujó más de lo que jugó, y chocó mucho contra una defensa albiazul poblada y muy expeditiva, con San Esteban como abanderado y Gentiletti abocándose a no dejarlo hacer a Castromán.
Esas dos jugadas comentadas fueron las más peligrosas del primer tiempo, con excepción de un centro atrás de Escudero entrando por derecha, a los 37', que Zárate no le pudo entrar bien por el otro lado y la pelota se fue cerca del palo izquierdo.
Vélez, que tuvo más la pelota, buscó penetrar mucho por el medio. Y Gimnasia, atento y despierto, buscó salir rápido, pero le faltó precisión más allá que Leguizamón asomó encendido.
Los mayores problemas de Gimnasia estuvieron en la primera línea de volantes, integrada por mediocampistas centrales. Así, tanto Alderete como Yedro cerraron mucho su línea, se acercaron en demasía a Escobar, y así tanto Ocampo como Escudero dispusieron de cierta libertad complicando tanto a Romero como Pierrou.
En el complemento La Volpe mandó más de punta a Ocampo y Castromán se transformó en una especie de enganche, y dio la sensación que el local iba a escribir otra historia. Tan es así que en el arranque Pierrou, con justo cierre, salvó su valla ante un remate de Zárate entrando por izquierda.
Pero lo de Vélez fue efímero y, enseguida, todo volvió a equilibrarse. Gimnasia, aferrado a su libreto, se mostraba solidario y esforzado, preocupándose por la marca y por sorprender con una salida rápida en contragolpe, vía Leguizamón, muy activo.
Un remate largo de Yedro, a los 18' que atajó Peratta, fue la primera llegada mens sana. Después fue Zárate el que probó la seguridad de Kletnicki, a los 22'. Pero Vélez se iba desinflando y, por eso, su técnico cambió a sus delanteros por Balvorín y Fernández Francou.
Apretó un poco Vélez pero se encontró con un Gimnasia fuerte y bien estructurado, hasta que se llegó a ese cierre dramático.
Pudo haber ganado Gimnasia si en esa media vuelta a los 41', Piergüidi (ingresó por Leal), habilitado por Silva, hubiera acertado al arco con su derechazo: la pelota se fue junto al palo izquierdo.
Después, en un tiro libre, Leguizamón obligó a Peratta a mandar la pelota al córner cuando se filtraba por el ángulo superior izquierdo. Y ya en el descuento, Escudero entró libre por la izquierda listo para fusilar a Kletnicki pero el arquero, en notable reacción, evitó que se cometiera una injusticia.
(Diario El Día)
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